En lo referente al tacto, el tacto de una moneda es, en mi opinión, un tacto frío y con un ligero nivel de rugosidad. En los billetes, el tacto es parecido al del papel, es ligero y menos pesado, pero a la vez flexible.
Refiriéndome a la vista, es mas bonito a nivel arquitectónico un billete. Al ser mas grande, puedes apreciar mucho mejor su diseño. En cambio, las monedas, son pequeñas y con menos detalles.
Hablemos del gusto. Hay poca gente que haya probado los billetes. Yo, en cambio, reconozco haber degustado la delicia de una moneda de 5 céntimos (me la tragué sin querer cuando era pequeño). En cuanto a los billetes, nunca los he probado, pero deben estar deliciosos, según me han dicho los consumidores.
Voy a deciros algo del oído. ¿Acaso hay una música que el sonido de tu madre abriendo la cartera para darte la propina? ¿Y el tintineo de una hucha llenita de monedas balanceándose suavemente sin parar? Todo esto es música celestial.
El olfato es lo mejor. El olor del dinero nuevo huele a la fábrica donde todos desearían trabajar.
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